El otro día pasé por un edificio nuevo en mi ciudad y aunque desde fuera se veía impresionante, al entrar me di cuenta de que la distribución de los espacios no era la mejor
Había demasiados pasillos vacíos y poco aprovechados y algunas zonas no tenían suficiente luz natural.
Me hizo pensar en cómo, a veces, la arquitectura se concentra tanto en lo visual que olvida lo que realmente importa: cómo vivir esos espacios.
Me doy cuenta de que lo más importante es crear lugares que no solo se vean bien, sino que funcionen bien para las personas La sostenibilidad no es solo usar materiales ecológicos sino también pensar en la comodidad y en el bienestar de quienes van a habitar esos espacios La arquitectura debería ser siempre una combinación de estética y funcionalidad.